La tercera de las causas acumuladas está vinculada a la venta de un terreno en General Güemes. El acusado está juzgado por estafa y falsificación de documento privado en concurso ideal. Durante la audiencia declararon el comprador y su hijo, y el abogado negó los hechos.
La fiscal penal interina de la Unidad de Delitos Económicos Complejos, Ana Inés Salinas Odorisio, representa al Ministerio Público Fiscal en el juicio seguido contra el abogado Martín Miguel Poma Ovejero por tres causas acumuladas.
La primera está vinculada, entre otros hechos, con la sustracción de una camioneta secuestrada desde el Canchón Municipal y tiene otros tres acusados. La segunda corresponde a una acusación por incumplimiento de los deberes de asistencia familiar y desobediencia judicial (cuatro hechos).
Durante la octava jornada comenzó a tratarse la tercera causa, por estafa y falsificación de documento privado en concurso ideal.
Según la acusación, Poma Ovejero habría intervenido en la venta de un terreno de un loteo de General Güemes sin contar con autorización de su propietario. En ese marco, habría recibido dinero por la operación y posteriormente incorporado al boleto de compraventa una firma falsa atribuida al titular del inmueble y una certificación notarial de firmas atribuida a una escribana fallecida en 2010.
El primero en declarar fue el comprador del terreno. Relató que llegó a la operación luego de que su hijo viera una publicación en Facebook y que posteriormente se reunió en el loteo con una mujer vinculada a su comercialización y con el acusado, donde le mostraron el terreno y le informaron el precio.
Según declaró, ese mismo día entregó $170.000 por el inmueble y $17.000 en concepto de gastos administrativos. La documentación correspondiente a la operación fue firmada por él y por Poma Ovejero.
Manifestó que posteriormente debía viajar a la ciudad de Salta para realizar el boleto de compraventa ante una escribana. Mientras se encontraba en viaje, sostuvo que recibió una comunicación en la que se le informó un cambio de escribanía y se le proporcionó una nueva dirección.
Al llegar al lugar, le indicaron que el propietario del terreno se encontraba demorado y, como debía regresar a General Güemes, firmó una hoja en blanco con la indicación de que la documentación le sería entregada posteriormente.
El comprador señaló que días después recibió en su domicilio el boleto de compraventa. Su hijo, al revisar la documentación, advirtió que la firma atribuida al propietario no coincidía con la que conocía de operaciones anteriores.
A continuación declaró el hijo del comprador, quien confirmó que anteriormente había adquirido dos terrenos del mismo loteo y que por ese motivo conocía la firma del propietario. Sostuvo que, tras advertir las diferencias, consultó al titular del inmueble, quien le manifestó que la firma no le pertenecía y que la mujer que había participado en la operación ya no comercializaba terrenos del loteo.
También relató que posteriormente mantuvo comunicaciones con el acusado para reclamar la devolución del dinero y que acordaron encontrarse en un estudio. Según declaró, concurrió junto con su padre, pero el encuentro no se concretó.
Finalmente, Poma Ovejero solicitó prestar declaración. Negó los hechos y sostuvo que la situación se habría originado en un problema societario. Manifestó que su intervención se había limitado a actuar como abogado.
